Nuevo Coronavirus: Cómo las Organizaciones Pueden Reducir el Riesgo de la Pandemia

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LA HISTORIA

En enero de 2020, el Gobierno Chino reconoció que un nuevo virus, reportado por primera vez en la ciudad de Wuhan, se estaba propagando de humano a humano. Desde entonces, el coronavirus, oficialmente llamado enfermedad respiratoria aguda COVID-19 se ha extendido a dos docenas de países, y decenas de miles de personas, principalmente en China. Este evento ha interrumpido negocios y viajes y ha desafiado a los gobiernos y expertos en salud pública que buscan contener una pandemia potencial.

A principios de febrero, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de casos confirmados y de los que se sospecha de COVID-19 en China se acercaba a los 20,000. Aproximadamente el 2 por ciento de los pacientes con casos confirmados de COVID-19 han fallecido, lo que hace que la cantidad de muertes atribuibles a esta nueva enfermedad sea mayor que la del brote respiratorio agudo severo (SRAS) de 2002-03.

El 30 de enero, la OMS declaró la enfermedad, que causa síntomas respiratorios de leves a severos, una emergencia de salud global.

Tanto para las empresas como para los gobiernos, combatir una amenaza de pandemia como COVID-19 requiere actuar de manera rápida y cooperativa.

“Muchas organizaciones adoptan una postura de esperar y ver frente a los brotes de enfermedades infecciosas hasta que es demasiado tarde”, dice el Dr. Amitabh Deka, jefe de Wellbeing Solutions, South Asia & Aon Care, en Aon. “Los primeros esfuerzos de cooperación, colaboración e inversión pueden ayudar a garantizar un entorno de trabajo seguro para los empleados y los clientes”.

POR QUÉ ES IMPORTANTE

Según la OMS, COVID-19 proviene de la misma familia de enfermedades que el SARS y el síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS). Si bien actualmente se desconocen muchos detalles sobre la enfermedad, las víctimas muestran síntomas como falta de aliento y fiebre.

Aunque COVID-19 puede afectar a personas de todas las edades, las personas mayores y aquellas con afecciones médicas preexistentes (como asma, diabetes y enfermedades cardíacas) parecen ser más vulnerables a enfermarse gravemente con el virus.

A medida que se extiende COVID-19, los temores sobre la enfermedad han interrumpido los viajes y el comercio, amenazado el crecimiento económico y afectado los mercados bursátiles mundiales. El virus también puede afectar el bienestar emocional debido al aislamiento, el pánico y, a veces, el ostracismo social.

Los gobiernos de todo el mundo han tomado medidas, incluidas las restricciones de viaje, con la esperanza de contener la propagación del virus y evitar una pandemia mundial. Aun así, si la epidemia continúa creciendo a su ritmo actual, es probable que afecte los lugares de trabajo. En Hong Kong, por ejemplo, las autoridades han intensificado las medidas para evitar la propagación de COVID-19. Las principales atracciones turísticas e instalaciones públicas, incluidos los museos y las bibliotecas, se han cerrado hasta nuevo aviso, y la mayoría de los funcionarios públicos y trabajadores de oficina de Hong Kong han sido llamados a trabajar desde sus hogares.

Entre otras consecuencias, un brote de enfermedades infecciosas puede tener un impacto significativo en la productividad, aumentar el estrés entre la fuerza laboral, afectar la continuidad del negocio e incluso aumentar la responsabilidad comercial, especialmente entre organizaciones sin políticas adecuadas de enfermedades transmisibles y planes de respuesta.

EL IMPACTO EN LOS NEGOCIOS – Y LA RESPUESTA

Los brotes de enfermedades infecciosas como COVID-19 tienen dos impactos principales en las organizaciones:

Operaciones: Los brotes pueden afectar la continuidad del negocio, causar interrupciones en la cadena de suministro y del negocio, exigir una estrategia de comunicación de crisis efectiva, poner a prueba  las estrategias de transferencia del riesgo, causar pérdidas y tener un impacto negativo en el negocio debido a la desaceleración económica asociada. Por ejemplo, las empresas que dependen de piezas y materiales de China ya se enfrentan a la amenaza de interrupciones en la cadena de suministro.

Personas: Las organizaciones pueden experimentar los impactos de un brote de enfermedad en áreas como el ausentismo, las cuestiones de retorno al trabajo, planificación de la sucesión, la comunicación y beneficios de los empleados.

Ante una emergencia de salud de este tipo, los gobiernos pueden responder imponiendo de repente medidas estrictas de cuarentena, como el cordón alrededor de Wuhan. Estas respuestas pueden causar interrupciones comerciales y obligar a las organizaciones a ralentizar las operaciones o incluso detenerlas por completo.

Los impactos de un brote global de enfermedad pueden ser particularmente graves para las organizaciones que carecen de políticas adecuadas de comunicación ante enfermedades transmisibles y de planes de respuesta. La crisis COVID-19 destaca cómo las organizaciones deben actualizar y expandir sus planes de gestión de crisis y continuidad comercial con énfasis en los empleados, clientes, contactos de la cadena de suministro, partes interesadas y activos comerciales.

LOS BROTES OCURREN, LA PREPARACCIÓN ES ESENCIAL

Nancy Green, vicepresidenta ejecutiva de Soluciones en Riesgos Comerciales de Aon y colíder del grupo de trabajo COVID-19 de Aon, nos recuerda que los brotes ocurren, y “aunque no podemos predecir cuándo ocurrirá uno o la escala que alcanzará, podemos prepararnos para el impacto”. En un mundo conectado donde los negocios y los viajes globales son la norma, los brotes de enfermedades en todo el mundo son inevitables. Las empresas deben anticipar la amenaza y evaluar el impacto económico y financiero que una pandemia o enfermedad infecciosa podría tener en sus organizaciones.

Los pasos claves incluyen la actualización de los planes de gestión de crisis y continuidad del negocio según sea necesario, así como la implementación de planes de contingencia y comunicación de los empleados para abordar el impacto de un brote. Comprender los posibles impactos en las cadenas de suministro y mitigarlos según sea necesario también es esencial. Además, las organizaciones deberían considerar la forma en que los métodos de transferencia de riesgos, como el seguro, podrían responder a los costos relacionados con la pandemia.

Finalmente, es importante recordar que en tiempos de crisis, no todo sale según lo planeado. “Cuando los planes son probados por eventos impredecibles, como una pandemia”, explica Green, “puede ser un mecanismo de fuerza que reúne a los equipos para desarrollar aún más las capacidades, mantener un buen ambiente de toma de decisiones durante una situación en evolución y, en última instancia, prepararse para el impacto al construir un camino juntos hacia la resiliencia”.

Consulta más información en el sitio de respuesta de Aon www.aon.com/coronavirus.

Aviso legal: Este documento es un recurso informativo para clientes y socios comerciales de Aon. Su objetivo es proporcionar orientación general sobre posibles exposiciones, no debe ser tomado como asesoramiento médico o para abordar inquietudes médicas o circunstancias de riesgo específicas. Debido a la naturaleza dinámica de las enfermedades infecciosas, Aon no se hace responsable de la orientación proporcionada. Recomendamos especialmente a los visitantes que busquen información adicional de seguridad, médica y epidemiológica de fuentes confiables como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud. Con respecto a las preguntas sobre la cobertura de seguro, si la cobertura se aplica o si una póliza responderá a cualquier riesgo o circunstancia, la respuesta está sujeta a los términos y condiciones específicos de las pólizas y contratos en cuestión y a las determinaciones del asegurador.